·
Realizar
maniobras indebidas: Cambios de
carril sin señalizar, giros bruscos o frenadas inesperadas.
·
Adelantamientos
no permitidos: Invadir
carriles contrarios o en zonas de línea continua.
·
No acatar
señales de tránsito: Ignorar
semáforos, cedas, pares o límites de velocidad.
·
Circular por
el carril contrario: Ocurre en
vías mal señalizadas o por negligencia.
·
Exceso de
velocidad: Aumenta la
gravedad del impacto y reduce el tiempo de reacción.
·
Distracciones
externas: Uso del
celular, conversaciones intensas, manipulación del GPS o distracciones visuales
externas.
·
Inexperiencia
del conductor: Falta de
habilidad para reaccionar en situaciones complejas o poca práctica.
·
Cansancio o
microsueños: Manejar con
fatiga es tan riesgoso como hacerlo bajo los efectos del alcohol.
·
Condiciones
climáticas adversas: Lluvia,
neblina, vientos fuertes, oscuridad.
·
Mal estado
de la vía: Huecos,
derrumbes, pavimento resbaloso o sin señalización.
·
Falta de
iluminación o señalización: Reduce la visibilidad y la anticipación ante obstáculos.
·
Frenos en
mal estado
·
Llanta lisa
o desgastada
·
Luces
defectuosas
·
Dirección o
suspensión inestable
·
Carga mal
asegurada


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